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ESCRITURA Y CINE Gabriel Suárez Bayona
La
escritura en la calle
Aparentemente podría ser una contradicción hablar de escritura y cine desde la óptica de la propia escritura, pero así como la historia de la imagen está estrechamente relacionada con el desarrollo de la escritura desde los tiempos de las cavernas, existen puntos de contacto entre la imagen en movimiento y la palabra escrita a través de los mas de 100 años que han pasado desde la primera proyección pública de una imagen cinematográfica. Para tener una mirada panorámica de esta relación podemos establecer tres puntos de vista desde los cuales observar como la escritura actúa para, con y en el cine. El primero y mas obvio, es el que se encuentra en la propia génesis de la imagen. Las primeras películas seguían una estructura narrativa derivada de la literatura. A partir de un texto, este se traduce en imágenes en movimiento. Se piensa en una imagen para expresarla en palabras; texto e imagen las dos grandes vertientes que han alimentado y enriquecido la comunicación entre los hombres a través del tiempo y del espacio. Podemos decir que la palabra oral como la escrita soportan la imagen cinematográfica, ya sea una obra literaria como punto de partida para una película o la propia escritura técnica del cine con su argot particular, como son los guiones. Sin mencionar los escritores actuando como guionistas o los escritores que con su práctica como guionistas, han llegado a ser escritores reconocidos, como Raymond Chandler, quien trabajó con el director y guionista Billy Wilder en los estudios Universal en la década de los 40. Federico Fellini y Akiro Kurasawa, muchas veces "escribían" sus guiones directamente en imágenes, ya que ambos tenían formación en bellas artes antes de dedicarse al cine, para ellos se facilitaba la expresión de sus ideas con dibujos mas que con palabras. Kurasawa en sus memorias, recuerda que si no hubiera sido por sus dibujos, difícilmente habría encontrado al productor dispuesto a financiar "Ram", su épica versión del Rey Lear. El segundo aspecto y mas conocido por el público en general, es aquel en donde la escritura y la tipografía con todas sus variables y aplicaciones apoya, soporta, complementa y promueve el cine. Aquí la parte formal de la palabra escrita, se asimila con la imaginería particular de una película, ya sea en su aspecto promocional, por sus afiches, avisos de prensa, carteles, vallas, "press books", "spots" de T.V., páginas web, o a un nivel de interacción mas estrecho: los "créditos" de la película, los cuales muchas veces son pequeñas obras maestras de la escritura y la tipografía en movimiento. En sus comienzos el cine no utilizó lo que actualmente conocemos como créditos o secuencias de títulos, ni tampoco material promocional, era una etapa similar a la de los comienzos del libro donde éstos no tenían título, tapas, guardas o cubiertas. En el cine mudo se utilizaban las viñetas escritas para informar de una escena y situar al espectador con respecto a la trama, o cuando era necesario que se conocieran los diálogos. La aceptación del cine por las grandes audiencias y el desarrollo de la industria, generaron la necesidad de diferenciar y promocionar las diferentes películas, ya fueran por género, por estudios de producción, por actores o por directores, dando comienzo a una relación larga y duradera entre tipografía y cine. Hasta mediados de los años 50, se recurría a la fotografía o ilustración, de la actriz o del actor protagonistas y en algunos casos de alguna escena particular de la película, la tipografía en muy contados casos era el tema visual, generalmente sólo apoyaba estas imágenes y se utilizaba como reclamo o "guiño". Sin embargo es interesante observar como el uso de los alfabetos de moda llegan a representar y comunicar el carácter de una época, o el refinamiento y la sensualidad de la protagonista cuando se trataba de estrellas rutilantes como la mítica Greta Garbo, la refinada Gloria Swanson, Claude Colbert, Rita Hayworth, Joan Crawford, por mencionar solamente algunas de ellas. Para tener idea del impacto que se podía lograr, cito a Antonio Muñoz Molina: "Los beatos españoles que en los años cuarenta se arrodillaban en los vestíbulos de los cines y rezaban rosarios para conjurar el paganismo de la figura de Rita Hayworth en los carteles de Gilda pertenecían, sin saberlo, a la misma muchedumbre de los seguidores de Savonarola." El País Semanal, marzo 18 de 2001. En Europa utilizan la tipografía y la escritura en mayor medida como protagonistas visuales y gráficos, como en el afiche de la película de Fritz Lang, Metrópolis, 1924, que utiliza él más puro expresionismo alemán, y la palabra metrópolis se convierte en una imagen de gran impacto visual y futurista, a la vez que comunica y crea una atmósfera sobrecogedora. En la década de los 40, el llamado cine de clase B de los estudios norteamericanos, producían películas de muy bajo costo y en tiempos de producción cortos, utilizaban para sus afiches y créditos tipografías populares, generalmente con el mismo concepto visual de los reclamos de ofertas de las grandes tiendas, realizados con técnicas tradicionales de rotulación o de "lettering" (pinceles y plumillas redondas), los cuales comunican ese sabor de lo "barato" y un poco ingenuo desde el punto de vista visual y gráfico. Hoy en día si vemos algunos de estos carteles con una mirada desprevenida, percibimos un cierto aire de nostalgia, quizá se deba a que muchas de estas películas llegaron a ser clásicas o a que la tipografía definitivamente nos sitúa en un tiempo y espacio determinados. El año 1955 marca un hito en las relaciones de la escritura y la tipografía con el cine. Saul Bass, diseñador norteamericano (1921-1996), participa en la creación visual de la película The Man with de Golden Arm, dirigida por Otto Preminger. Rompió con los esquemas convencionales utilizados hasta ese momento para los materiales de promoción y de las secuencias de títulos al inicio de las películas. Empleó siluetas recortadas de gran peso y efecto visual en colores planos, que recordaban al arte comercial soviético de los años 20, deja de utilizar la tradicional imagen fotográfica del protagonista y logra que la simple silueta de un brazo retorcido sea la imagen de Frank Sinatra. Al mismo tiempo incluye tipografías "rotas", mordentadas o también recortadas como siluetas en lugar de las convencionales. Diseña los créditos de entrada de la película, logrando que estos se conviertan en una pequeña trama o "plot" para que el espectador intuya de qué se trata la película, Bass logra que la tipografía sea un protagonista en movimiento. El trabajo de Bass en el cine abarca cuatro décadas hasta su muerte en 1996, son en total 53 películas, donde se encuentran títulos tan significativos como Vertigo, Anatomy of a Murder, West Side Story, Spartacus, The Rear Window, Around the World in 80 days, Exodus o la que es el punto máximo de sus aportes gráficos y visuales al cine, Psycho, 1960 en la que Bass diseñó desde los títulos con esa maravillosa secuencia tipográfica de elementos horizontales en referencia a las venecianas de los planos iniciales, hasta la escena del asesinato en la bañera con el fundido del ojo sobre el hueco del sifón, la cual siempre ha causado polémica sobre quién fué el verdadero autor de esta inquietante imagen: sí Bass o Hitchcok. En los años 90, junto con su esposa Elaine, realizó proyectos cinematográficos por solicitud de Martín Scorcese, con títulos y secuencias para películas como Casino, Goodfellas, Cape Fear o uno de sus últimos trabajos como es la primera secuencia de The Age of Innocense, 1993, donde utilizan una bella caligrafía inglesa y encajes sutiles como fondos y texturas visuales para contrastar el proceso ralentizado del florecimiento de una rosa que se convierten en los símbolos de las convenciones morales y del despertar sexual de la protagonista, referencias elegantes y sutiles. A partir de los años 60 con el uso de nuevas tecnologías, la relación entre tipografía y cine es cada vez mas estrecha, acelerada, y definitiva, es una complicidad total, porque casi cada nueva película desea tener su propio estilo y código tipográficos que la identifique, que sus créditos sean una síntesis de la trama creando una atmósfera particular desde la proyección inicial de los títulos. Haciendo un repaso rápido viene a nuestra memoria las secuencias de entrada de películas como las primeras de James Bond, o las de La Pantera Rosa, Dr. Strangelove, Tron, Terminator, Alien, Mad Max, The Silence of the Lamb o más reciente Seven la cual logra con sus títulos crear una gran tensión y sensación de angustia e incomodidad en el espectador, o los créditos bellamente compuestos y resueltos en diferentes idiomas de The Red Violin. En cuanto al uso de escritura clásica y caligráfica para identificar películas, mencionemos a: Apocalypse Now, Dance with Wolves, The Age of Innocense. La utilización de la tipografía animada o tipografía en movimiento se ha desarrollado paralelamente a la del mismo cine, basta recordar los experimentos ilusionistas del pionero francés, Georges Méliès en Viaje a la Luna, 1902 o el uso espectacular de las letras colosales en los créditos del clásico King Kong de 1933. En los títulos de The Thing from another world, 1951, una luz incandescente ilumina las letras creando una sensación de suspenso y misterio. En Alien, 1979 el título de la película se va construyendo al mismo tiempo que la trama, las letras se forman a partir de misteriosos puntos de luz blanca que conducen hacia un enorme huevo, símbolo de la película. Norman McLaren, (1914-1987) animador canadiense de origen escocés, contribuyó de manera sensible a la experimentación y uso de la animación. Entre sus innumerables trabajos y películas realizadas, citamos The Wonderful World of Jack Parr, 1959, película para televisión realizada para la oficina nacional de Cine de Canadá, donde la tipografía es el motivo principal. Con una técnica elemental y con cámara sostenida a mano, logra efectos sorprendentes que hoy día sólo serían posibles con ordenador. En cuanto al tema de la escritura en el cine, mencionemos el trabajo desarrollado por el director inglés Peter Greenaway, quien junto con el historiador del arte y calígrafo norteamericano Brody Neuenschwander y el japonés Yukki Yaura, han realizado The Pillow Book, 1996, película donde el arte de la escritura y de la caligrafía occidental y oriental con todos sus caracteres son los protagonistas, son la razón de ser de la trama, la causa y el efecto, la imagen y el signo, la palabra y la escritura. Aquí las letras y los alfabetos latinos y el kanji son llevados al límite de su belleza, de su expresión, de su plasticidad y de su poder de comunicación con una facilidad y sutileza que el espectador termina aceptando como normal cualquier tipo de soporte, susceptible de ser bellamente escrito y transformado, no importa que éste sea el cuerpo humano. Otras películas de Greenaway con la caligrafía de Neuenschwander son: Prospero´s Book, 1991 y M is for Man, Music and Mozart, 1993. Para finalizar, digamos que la escritura como protagonista del cine siempre ha estado allí en mayor o menor medida. Cuando la trama parte de una historia tipo "érase una vez...", cuando el protagonista redacta su última voluntad, un testamento, o una carta que puede salvar la vida de alguien, o cuando una nota aparentemente sin importancia, pero que un detective de película usará como prueba reina, es cuando aparece en primerísimo plano, un libro antiguo escrito con caligrafía tradicional, o una escritura personal pulcra o desmañada según el caso, pero siempre personal y única. Situaciones como las descritas hacen creíble la historia en sí, su continuidad o su desenlace; será porque todo lo que está "escrito" o mejor manuscrito es creíble y porque después de todo la palabra sigue siendo el respaldo y el soporte para la imagen. A pesar de lo que hemos tratado aquí, la gran industria del cine aún no reconoce oficialmente el "rol" del "hacedor" formal de la palabra escrita en su relación con el producto final, se reconocen, mencionan y hasta premian los dobles de los dobles pero difícilmente se tiene en cuenta el trabajo de los calígrafos, de los diseñadores o de los rotuladores. Para que se hagan una idea: al consultar los créditos de las películas de Peter Greenaway, su calígrafo de cabecera difícilmente aparece antes del fin del final. Nota: Los títulos de las películas las he citado en lo posible en inglés, para evitar ambigüedad en la traducción. Bibliografía Bellantoni Jeff, Woolman Matt, Type in Motion-Innovations in Digital Graphics, Thames and Hudson, 1999
http://www.nostalgia.com/
Afiches y carteles de cine .
La
escritura en la calle
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